post

EDUCADO PERO ENFERMO

Chillán - [Noviembre 2015] Los fenómenos sociales son estudiados a través del comportamiento de los grupos humanos o de los individuos que son representativos de alguna mayoría. Desde hace un buen tiempo las protestas populares en favor de la educación, gratuita y de calidad, ha motivado que los distintos grupos políticos se identifiquen con alguna posición y ofrezcan alguna alternativa para mejorarla. Pero, ¿es que la educación era mejor antes y ahora ha empeorado? Sin responder esa pregunta (usted puede reflexionar) destaco que somos testigos de cómo la sociedad se organiza para requerir del gobierno soluciones en la materia.

La educación no es la única necesidad de los chilenos, y me atrevería a decir, tampoco es la más importante. Porque antes de asistir a un aula de calidad, se necesita salud para aprender. Aunque nuestro país ha mejorado sus indicadores, como la baja tasa de mortalidad infantil, la calidad de la atención que se ofrece en los establecimientos de salud no es de lo mejor. Aún, cuando la calidad es una de las garantías del AUGE, muchos usuarios quedamos insatisfechos, porque obviamente hay incumplimientos técnicos y tratos indignos.

No es tema muy mencionado en los medios de comunicación ni es materia de discusión en los debates políticos, y no hay marchas protestando por los derechos de los pacientes. Principalmente, porque los protagonistas están enfermos. Como los índices que miden el comportamiento de la sociedad necesitan “eventos” que medir, y los pacientes están preocupados de sus dolencias y no tienen capacidad de generar un “estímulo” en la sociedad (como una marcha), hay apariencia de salud en un sistema enfermo.

Usted sabe que puede elegir pertenecer al sistema de salud público o privado. Se prefiere la salud privada pues con la publica generalmente quedamos insatisfechos con la atención recibida, más el trato poco digno. Es decir, cuando usted paga por salud en el sistema privado, está buscando también, ser tratado con más respeto y en un entorno más amigable, como las clínicas. En un hospital no será extraño que quien lo atiende no lo salude, no lo mire, y en varias ocasiones (historias sobran) ni lo toquen, sin olvidar las largas esperas, aún en los servicios de urgencias. Y dentro de esto, como ciudadanos comunes, debemos esperar que el médico no yerre en su diagnóstico ni tratamiento.

Sin embargo, no es problema del sistema de salud. Hay leyes y protocolos, incluso en los centros de salud se ostentan grandes carteles con los derechos y deberes de los pacientes. En las carreras de salud se enseña a tratar con dignidad a los pacientes. Si no es el sistema, ni es la instrucción profesional recibida, dejo a su propia interpretación la conclusión.

Se debe trabajar por mejorar la educación pero acordándose que hay lacras sociales que son silenciosas. El trato y la responsabilidad social individual se aprende en casa. Como usuarios (pacientes o clientes) esperamos un trato digno y profesional, y para quienes trabajan en salud deben recordar sus juramentos que hicieron antes de iniciar su vida laboral, en donde se comprometieron a entregar una atención profesional y basada en principios éticos.

Publicado en La Discusión