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EL COSTO DE AHORRAR PARA LA VEJEZ

Chillán [Lunes 18 de Febrero del 2013] Si está cercano a jubilarse, preocuparse sobre el tamaño de su pensión es un asunto serio. En un contexto capitalista, o de libre mercado como el nuestro, el asunto de las cotizaciones obligatorias es un poco contradictorio. El espíritu del libre mercado es el permitir que cada agente económico (personas o empresas) dirija su capital y activos donde crea que es más rentable. Es decir, dejando de lado los impuestos, el resto de la renta debería ser de libre disposición. No obstante, esto no es absoluto en el tema de las cotizaciones, ya que el sistema actual obliga al trabajador a “ahorrar” un porcentaje de su sueldo, de tal forma de que cuando no pueda seguir el ritmo laboral se sostenga en esos ahorros. En este sistema previsional se pierde esa “libertad” que ofrecía el mercado, pues hoy el trabajador está obligado a ahorrar en una empresa (AFP) que cobra por gestionar su dinero, y en que sus ahorros corren el riesgo de perderse, no puede usufructuar de ellos y no pueden ser retirados hasta la vejez (excepto por la jubilación anticipada).

Por otro lado, se pronostica que el trabajador recibirá una pensión cercana al 60% de su antigua renta. ¿De qué depende esto? En parte del cotizante, pues sólo ahorra una parte de su ingreso. Pero, también existe una variable latente que es la gestión que las AFPs realizan con el capital de los trabajadores. Por ejemplo, las pérdidas asociadas a crisis internacionales que presentan los fondos de pensión son generalmente justificadas como “fluctuaciones inesperadas del mercado”. Pero, dado que el mercado siempre fluctúa y que en cada momento se generan señales que motivan un cambio en la valoración de los activos, el analista financiero debería saber proteger el capital de las pensiones, minimizando las pérdidas.

Frente a lo planteado, se podría esgrimir el siguiente argumento: “Las pérdidas son responsabilidad del cotizante. Este tiene derecho y capacidad de movilizarse de un fondo de pensión a otro, de acuerdo a sus restricciones etarias y perfil de riesgo.” Sin embargo, este derecho exige un mínimo de educación financiera, lo que no es una realidad en Chile. La mayoría de los trabajadores desconocen las estrategias de administración financiera y, por lo tanto, no están en condiciones de movilizar sus fondos al ritmo del mundo financiero nacional e internacional, optimizando sus rentas.

El sistema previsional, per-sé debe existir. Teóricamente es muy lógico, ya lo decía el economista laureado Modigliani (1985) en su Teoría del Ciclo de Vida: “consumir menos hoy (que tengo ingresos) para poder consumir no tan poco mañana (cuando no tengo ingresos)”.

El gobierno cumple efectivamente su rol al proteger al ciudadano de una vejez en pobreza, proporcionándole un método de ahorro, pero, también debería generar una corrección en las opciones de pensión. De tal forma, que si usted está obligado a ahorrar debe tener una opción gratuita. Sólo si está dispuesto a pagar por una mejor rentabilidad, elegiría la opción privada de gestión de fondos. Esto a su vez, motivaría a las AFPs a un mejor desempeño dado que competirían contra el Estado.

Publicado en La Discusión